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¿Por qué hablamos de la educación como algo separado de lo que pasa en las organizaciones?

Al trabajar con distintas empresas y cámaras como CANACINTRA (Cámara Nacional de la Industria y la Transformación) o COPARMEX, que es un sindicato patronal, un tema recurrente tiende a ser la falta de habilidades con las que cuentan las personas hoy en día. Por un lado, se menciona que no las tienen desarrolladas como se desearía o bien, quienes las tienen, son pocos y difíciles de encontrar (lo que genera la Guerra de Talento).

Sin embargo, pocas veces las organizaciones tienden a ver hacia lo que hay detrás, y hacer algo desde la raíz. Explorar un poco sobre el origen del por qué las empresas no encuentran al personal que necesitan, invita no solo a la reflexión para entender el por qué, sino también a la acción para resolverlo.

Algo común que sucede en las empresas es que tratan de vincularse con universidades al darles a conocer a los alumnos información sobre la organización, lo que hacen y por qué serían buenos trabajando en ella, además de las oportunidades laborales que tendrían en el futuro. Ciertamente, un gran esfuerzo para empezarlos a atraer, seleccionar y contratar. Del mismo modo, la vinculación con las universidades permite que los alumnos o egresados, conozcan las vacantes y en algunas ocasiones el que puedan realizar prácticas profesionales. Prácticas que le permiten al alumno aprender sobre la organización y adquirir habilidades que no se aprenden dentro de un aula. Esto es, sin duda alguna, una gran labor entre ambas partes: la universidad y las organizaciones. Y quizás se pensaría que las empresas han hecho lo necesario para emplear a los jóvenes.

No obstante, si analizamos el número de alumnos que llegan a tener esta oportunidad, el panorama empieza a cambiar. De los jóvenes que inician una carrera, el 93% no la termina. Estos estudios presentados por la Universidad Tecnológica de México también indican que solo alrededor de un 53% concluye la educación media superior, quedándose casi la mitad de los alumnos en el camino para continuar con estudios superiores.

Aunado a ello, de acuerdo con el Reporte — Panorama de la Educación 2017de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) solo dos de cada 10 personas en México, entre 25 y 64 años han tenido el acceso a la educación superior.

Esto nos hace ver que aún nos falta mucho por lograr. En primera instancia, la permanencia de los alumnos en el sistema educativo. Lograr la permanencia y que más jóvenes concluyan estudios superiores, no solo les brindará mayores oportunidades para tener un trabajo, sino que sus conocimientos y habilidades pueden hacer una gran diferencia para muchas organizaciones que están en búsqueda de talento. Esto es una parte del primer reto que tenemos en México, pues aunado a ello viene el cuestionarnos sobre el rol del docente en la impartición de temas y el desarrollo de habilidades y competencias que los jóvenes hoy necesitan, considerando un entorno tan cambiante e incierto.

A veces es más fácil pensar que el tema de la educación solo compete propiamente a los maestros, a la Secretaría de Educación Pública y por ende al “gobierno”. Pero cuando no encontramos a quien pueda cubrir la vacante que se necesita, ni quien se sume al nuevo proyecto que estamos por desarrollar en la empresa, jamás pensamos en lo que dejamos de hacer para contribuir en el desarrollo de una persona desde más atrás.

¿Quiénes de ustedes asignarían 3 horas a la semana para dar una clase en lo que se consideran expertos? ¿o en la habilidad que tanto han desarrollado y desearían ver en alguien más? ¿o quizás simplemente ser más activo con organizaciones civiles que están enfocadas a fortalecer la parte educativa?

Considero que ésta es una de las grandes disonancias que vivimos. Pues en el ámbito empresarial decimos que las personas no están preparadas, que tenemos un problema de educación en el país, y eso hace que no encontremos al personal que necesitamos; pero son pocos los que de forma auténtica y constante hacen algo para transformar esta parte; desde primero entender la realidad para después cambiarla.

Al ser PROCAHU, parte de GRUPO GOCA, colaboramos con acciones encaminadas a mejorar la educación a través de la Fundación Iniciativa GOCA, la cual promueve distintas acciones. Una de ellas está orientada al desarrollo de la primera infancia. También, trabajamos junto con la fundación Happy Hearts Mexico para la reconstrucción de escuelas después del sismo del 19 de septiembre de 2017 y damos pláticas gratuitas a jóvenes de bachillerato y universitarios sobre cómo elaborar un CV, cómo prepararse para una entrevista laboral y las competencias que de acuerdo al Foro Económico Mundial son necesarias debido a los retos del ámbito profesional. Ese es nuestro compromiso porque sabemos que para tener un país mejor y diferente, nosotros también como empresa, debemos ser mejores y hacer cosas diferentes.

Un país próspero no es posible si las empresas no volteamos a ver lo que pasa en la educación.

Artículo publicado en MEDIUM